Busca las llaves entre la miseria de la vida,
Búscala entre los papeles quemados de la noche anterior,
Deja esa vida al cerrar la puerta, deja la ventana abierta,
Deja correr el aire en tu cabeza.
Deja al océano murmurar,
Deja los peces llorar en sus lágrimas,
Deja al caballo comer su dulce miel,
Deja a tu padre, regálale una foto de tu niñez a tu madre,
Deja a Dios que reine en su sueño,
Deja a Jesús elegir sus clavos,
Deja una vida en las puertas que rodean tu pasado,
Deja a los hombres reventarse las cabezas en los subtes,
Y deja al bebe dormir entre la basura.
Consigue unos pesos, baja al subsuelo, cómprale un collar indígena
A la señora que babea en las esquinas.
Busca las llaves.
Busca un bar, donde aquellos borrachos no les importan si entraste o saliste,
Compra un buen vino, saboréalo, deja caer algunas gotas en tu remera,
Déjale propina al camarero que te vio entrar y soltó una entupida sonrisa.
Sal de bar y escucha los pájaros volar, a los pájaros comer los dedos de los viejos
Solitarios, y cuando caiga el sol, ve al mar, desnúdate y empieza a nadar,
Deja que los peces rocen tus tobillos,
Deja el mar hundirse en tus latidos y sabrás porque
Los peces lloran debajo de tu piel.
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