No podía despegarme de la luminiscencia de la lampara de bajo consumo que cuelga del cable negro. Mi diminuta cabeza choca en el cristal como los relámpagos mudos chocan en el suelo. Todo parece devastado tal vez por una gran explosión de ruidos y luces lejanas, detrás del gran charco que dejo la lluvia de ayer. Las alas transparente trasluce como la opaca luz que desprende la luna y refleja algunos filamentos que contrae mis pulmones y finas arterias que conectan en cualquier lugar.
¿Cual es la gracia de estar constantemente chocando en la lampara?, ¿porque sera que ese pequeño rayo me atrae como una naranja expuesta al frió?. Ese es mi instinto, estar cerca de las luces que titilan artificialmente. Una gran ráfaga hace mover a las flores, produciendo el perfecto sonido de un candelabro de cristal torcido. El trayecto hacia la lampara se contrajo tirándome a la tela de araña que cuelga a un lado de la lampara. Sus redes de glucosa diluida se enreda en mis patas y alas. Presento un constante forcejeo para escapar de ellas, pero la paciencia se acaba y me rindo en aquel cuadriplejico circulo. Parece que mis latidos alarmaron las sincronizadas patas de la araña, sus pequeños ojos me observa desde el medio del circulo. Levanta rápidamente sus patas y corretea hacia mi.
-¿Que significa tus últimos momento de vida?-. Escupió libremente la araña en mi cabeza.
-¿Que puedo decir?, tuve mis momento cerca de las luminidades de las lamparas-. Le conteste fríamente.
-¿Como es posible que no tengas paciencia para estas cosas?-. Volvió a escupir la araña. -¿Es que no tienes sentimientos?-.
Mire alrededor, como lo haría un indígena al frente de punta de rifle que sostiene un soldado con la mano derecha y con la otra una cruz de madera torcida.
-Voy a saber que significo mi vida, ademas me aburrí de chocarme con el metal del foquito-.
-Pero, eso lo haces todos las noches, parecía estar realmente contento-. Asistió la araña.
-No lo se, por que nunca pude realmente entrar a la luz y luego de aquel impacto lo volvía a hacer con los mismos resultado-.
-Todos como tu lo hacen-.
-Si, pero nunca vi a alguien que entrara ahí. Tuve que haber tenido paciencia como la tienes tu contra tus presas.
-Para eso estamos las arañas, para escapar de las luces y entrarnos en la madera podrida y la pared humedad, tenes paciencia-.
-Anhelo tener una gran paciencia-.
-Sera imposible, somos diferente, y eso irrumpe un conflicto, así es esto, tu eres mi presa-. Dejo de escupir y mostró los colmillos que sobresale de sus ninfas. En estos momentos, un gran impulso de salvación recorrió todo mi esqueleto externo. Moví con tanta desesperación mis alas y patas, destallaban sombríos relámpagos dentro de las olas que contraen infecciones benignas sobre todo el cuerpo. Una gran ráfaga volvió a mover las flores y quebró el candelabro, afortunadamente pude liberarme de la tela de araña. Volé algunos centímetros de ahí, volví a sentir ese dulce golpe de mi cabeza sobre la luz que sale de la lampara de bajo consumo, como las otras veces, no pude entrar.
ke triste...
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