domingo, 16 de mayo de 2010

I feel like a bug...

Iba hacia la estatua de la plaza, ya llevaba una hora esperando. Los dedos los tenía congelados, púrpura. El sol caía en los ojos como una avalancha en una pequeña montaña azulada. Veía a los niños jugar, como antes yo lo hacia. Sin ninguna preocupación encima. Todo era muy confuso, extraño, raro, retorcido, deforme. Claro que en un buen sentido. Me senté en un asiento de cemento, tenía un cigarro en la mano. Cigarros y caramelos.
Las palomas volaban en conjunto, por toda la plaza. Parecen no hacer nada, pero a veces, son siniestras. Una se poso en mi hombro, me picoteo fuertemente la conciencia. Mejor dicho la realidad. Parecía ser una paloma vieja, murmuraba en cada picotazo. "Rómpase la cabeza con un fierro, planten tulipanes bajo la lluvia pero nunca se enamoren" ¿Como una paloma puede decir tal cosa? entonces ¿En que creeremos para vivir? Sentí furia, ese es el único sentimiento que pude validar. Le di un manotazo. Era un ave rápida e inteligente. Tenia un horrible color negro griseaso. Voló de nuevo y volvió fugazmente a mí. Picoteo, pero esta vez fue la cara, cuando reaccione, tenia el rostro destrozado. Le golpee una de las dos alas, cayo, no supe que hacer, pero igual lo hice. La paloma movía sus alas pálidamente, todavía sufría, me vengue... ¿Porque me vengue? A unos metros aquella mujer, que veía su cara tan apoca como la luz de la luna, miraba aterrorizada. ¿Que esperaba? ¿Lo esperaba? ¿O era mejor que decir algo más? Mire la sangre que salía de mi pie derecho, cayendo a una rejilla. Goteaba tan fuerte, que podían escucharlas todas las personas. Levante la cabeza, la veo a ella, la vi, desapareció entre la ausencia de las personas. Me di vuelta, todavía tenía el cigarro prendido, lo termine de fumar y lo tire a la vereda. A nadie le importo.

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