miércoles, 19 de mayo de 2010

Fabio



Tengo la habilidad de sonreír
mientras el cerebro llora silenciosamente.
Tuve la oportunidad de opacar el espejo con sudor
compartido pero lo reduje en un no, solo para dejar
de lastimarme. He corrido acompañado, dejando las luces
de los días atrás, hacia ningún lugar, estoy en un abismo
muy pequeño. La verdad no es nada bonita,
el amor es hermoso, pero la herida es mortal. Si alguna
vez existió fue por que unas manos del cielo taparon mis
ojos. Necesito salir de mí, mezclarme con el viento e irme.
¿Quien me ayudará a mover los dedos?
Me acompaña mis dos gatos, acurrucados en la cama,
sus pequeños ojos de canica saben que no estoy muy
bien, están acá conmigo.
¿Donde estoy cuando quiero correr?
¿Adonde me voy cuando digo adiós?
¿Adonde esta Fabio cuando quiero hablar?
¿Adonde estas cuando quiero irme?
Son tantas las preguntas pero pocas las respuestas.

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