Durante toda la noche, en aquel bar, todos reían. Levantando su copa llena, cantando una especie de himno. Cada palabra chorreaba saliva y alcohol. Los ceniceros estaban llenos de cigarrillos y sangre. Las mesas estaban todas en posiciones diferentes, cada una tenia una vela de color blanca, cinco sillas. Los baños eran estridentes, llenos de potenciales asesinos y violadores. Dictadores o verdugos. En lo mas oscuro de la habitación una puñado de hombre y mujeres lloran, bebiendo con rapidez, estaban nerviosas, diría, en un ataque de ansiedad. Tiraban sus cigarrillos por la mitad al piso terciopelado, con furia, los ceniceros nunca se lavaban. A nadie le importaba, todos estaba ahí. El mundo seguía ahí afuera, pero por el momento no esta colgando en sus cuellos. En el centro, titilaba una intensa luz, acompañada con la música, pero el constante titileo era insoportable para seguirla mirando, se difusa con la música y la esperanzas. Las botellas eran de todo tipo y color, iluminaban toda la sala, en un congruente sonido, parecido al cemento crujiendo en los pulmones. Reflejando los rostros puros y desgastados.
"¿Quien dice dice que es un sueño roto?-Hace días que no sueño"
Repetía constantemente en un ritmo suave, gracioso e imposible, imposible durante varios meses.
Un hombre cae, tenia los ojos pálidos, su rostro se caía a pedazos. A pesar de esto las otras personas siguen cantando. Empieza a vomitar en el piso, lleva sus dedos a la garganta, vomita un rato mas. Se levanta, agarra un cigarro de la mese y lo prende. Una mano misteriosa le alcanza un vaso de cerveza, de la mas rubia. La bebe, sigue cantado, nadie vio nada, tampoco sus almas. Afuera llueve, hace días que llueve de una manera siniestra. Algunos lo soportan, como un baño indeseable. Húmedo y lleno de cucarachas. Afuera, delante de la puerta, se escucha un sórdido "crash", millones de cristales quebrándose en la misma puerta del bar. Los cantos bajan...todo queda en un insoportable silencio. Las luces siguen iluminando los cráneos de las personas, y sus vasos vacíos. Ya no llueve, todo es calma. Seguridad. Estas personas se quedan pensando, estaban conectados telepaticamente y por una cuerda en sus cuellos. Se miran de reojo, planean algo. Se impacientaron, empezaron a gritar, en su cabeza era todo caos. Hace semanas que no duermen, sus celebro se cansan, alucinan, divagan, son torturadas en la oscuridad. Parecen haber escuchado un millón de cristales quebrándose en la estrecha puerta.
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