No esperes a la luna
trae su sangre detrás de su cara
cae el silencia y todo sus vicios
corren sombras en cada esquina
fríos, bajo el sol de la luna
Veras tu rostro reflejado en el pálido suelo
también el humo, que sopla la corriente de viento
tus dedos están cansados, tiesos, esperando caerse
No esperes a la luna
trae las almas de cada gaviota en el cielo
goteando cada lagrima mojándote el pelo
dibuja el contorno de tu silueta en el frío suelo
esperando a posarse en unas de tus orejas
Lo único que puedes ver son tus dedos
al prender el cigarrillo, cuando quieras ahogarte en alcohol
cuando estés lista la luna murmurará, con la corriente de los ríos
a quien mirar, a quien esperar. Tu sueño no tiene color
No esperes a la luna
sientes que estas lucida, pero los cadáveres te lo recriminan
estas callada entre las opacas luces de los faroles
la luces se mezclan en impacientes vacíos
perdida en el desierto de las cuidades carente de pavimento
"Simplemente, no sobrestimar lo que he escrito; de otro modo se me volvería inalcanzable lo que aún espero escribir". Franz Kafka.
miércoles, 15 de julio de 2009
Palidez
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