
Igual que un siniestro. siempre estuvo y está. Culminan en efímeros dejavus. Desde el primer instante del razonamiento. (Golpean, entre sueños, la cama donde yace durmiendo el bebe). Observo el sin fin del universo y decidió quedarse acá. No se esconde en la oscuridad, tampoco en el abismo de la imaginación, sino que camina por las calles como cualquier persona. Camina entre nuestras sombras.
A veces aman, sufren, odian, matan, violan, destruyen, cosechan, rezan, se emborrachan, se drogan. A veces están contentos, otras veces tristes. Tienen las mismas enfermedades y miedos. Controlan por medio de los sentimientos, aquellos sentimientos que nos perturban. Son maquinas entupidas. Escuchan las gotas caer al paredón. Cada uno están conectados por el cuello, el mundo les cuelga del cuello. Son aquellas siluetas oscuras doblando en las esquinas. En realidad son espejos que refleja a cada una de las personas del mundo, pero los rayos del sol los ciega impidiendo ver mas adentro en ellos. Se mueren en esa oscuridad.
Aquellas
maquinas
crean
espejos
para
callar
los
triviales
sonidos
de
su
adentro.
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