Iba hacia la estatua de la plaza, ya llevaba una hora esperando. Los dedos los tenia congelados, colorados. El sol caia a los ojos como una avalancha en una pequeña montaña azulada. Veia a los niños jugar, como antes yo lo hacia. Sin ninguna preocupacion encima. Todo era muy confuso, extraño, raro, retorcido, deforme. Claro que en un buen sentido. Me sente en un asiento de cemento, tenia un cigarro en la mano. Cigarros y caramelos.
Las palomas volaban en conjunto, por toda la plaza. Parecen no hacer nada, pero aveces, son sinietras. Una se poso en mi hombro, me picoteo fuertemente la consiencia. Mejor dicho la realidad. Parecia ser una paloma vieja, murmuraba en cada picotaso. "Rompase la cabeza con un fierro, plante tulipanes bajo la lluvia pero nunca se enamore" ¿Como una paloma puede decir tal cosa? entonces ¿En que creeremos para vivir? Sinti furia, ese es el unico sentimiento que pude validar. Le di un manotazo. Era un ave rapida e inteligente. Tenia un horrible color negro griseaso. Volo de nuevo y volvio fugazmente a mi. Picoteo, pero esta vez fue la cara, cuando reaccione, tenia el rostro destrozado. Le golpee una de las dos alas, callo, no supe que hacer, pero igual lo hice. La paloma movia sus alas palidamente, todabia sufria, me vengue...¿Porque me vengue? A unos metros aquella mujer, que veia su cara tan opoca como la luz de la luna, miraba aterrorizada. ¿Que esperaba? ¿Lo esperaba? ¿O era mejor que decir algo mas? Mire la sangre que salia de mi piez derecho, callendo a una rejilla. Goteaba tan fuerte, que podian escucharlas todas las personas. Levanta la cabeza, la veo a ella, la vi, desaparecio entre la ausencia de las personas. Me di vuelta, todabia tenia el cigarro prendido, lo termine de fumar y lo tire a la vereda. A nadie le importaba.
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