miércoles, 26 de enero de 2011

El hombre que camino borracho con Bob Dylan en Square Garden

Mira como lo dicen sus amigos, “camino borracho con Bob Dylan por esas calles frías en square garden, venían de tres gramos de cal y una de arena”, el tipo tenia una aspecto similar al de Bob, colgaba con un traje negro y una corbata de colores psicodélico. Hablaba con una voz nasal casi diluida por los corticoides. Le grite “salud!”, levantando la botella de vino, madera originaria del triste bosque encantado. Sonrió como sonríe un sapo huesudo, apoyando sus dientes contra las encías de la mandíbula inferior y desplazando la lengua hacia atrás. Le pase el tinto y se sirvió en un vaso que tenia entre los dedos, luego me lo paso. Di un sorbo largo y cruce a la vereda del frente. Él entro a un auto negro, dejo el vaso en el techo del coche de clase media alta, abrió la ventanilla y lo agarro nuevamente, luego se sumergió en la oscuridad de ahí dentro. El auto permanecía inmóvil, yo seguía tomando vino, pensaba sobre esos tachos de basura anaranjados en las esquinas,
Ya m esperaba la poli y el “prip” de su radio, sin ojos y con un gran lanudo debajo de su horrible nariz puntiaguda, carroñero espécimen sostenido por una ley inexistente y un dios violento decayendo en un golpe seco sobre el hígado hinchado de un vagabundo que duerme en la calle. La metáfora del chaleco anaranjado se posa perfectamente, considerando que algunos tachos son quemados y destruidos, se los roban y lo usan como deposito de materia fecal…tomé otro sorbo y prendí un cigarro. El hombre salio del coche y volvió a la fiesta. Cerca los autos vuelan sobre la autopista, termine el vino en consecutivos sorbos profundos y entre. Había un patio donde podía pedir un trago y vacilar, pedí una chicha y me quede mirando el panorama. Ahí estaba una de mis mejores amigas, Maria Sol, jalaba éter, la manga del brazo estaba amarillenta, brindamos por el día que Kurt Wilkens mato al genocida de Varela, por la bomba que estallo en sus piernas, por los tiros en el pecho y brindamos por la sangre de Varela que ensucio las calles.
Me invito de sus flores, dijo que la genética era bueno, su nombre era ak-47, curioso nombre, su efecto fueron acertados por la muerte, o quizás, un corte de realidad. El lugar permanecía inundado de luces rojas, algunos árboles se desterraban desde los baños y los perros ladraban al ras de la música. Maria Sol había desaparecido durante la locura oxidada dejando el tucon de flores. Lo ví al hombre que camino borracho con Bob, me acerque, Salud!
-Un vaso de tinto por un trago de tu… ¿champagne?- le dije, me miro con desagrado,
-Un trago no se le niega a nadie- dijo sin creerse a si mismo. El champagne era bueno, muy bueno, no sabré nada de champagne pero lo disfrute mientras le parloteaba. En un momento de suma confusión me dijo:
-Soy músico, tengo una carrera en “niu llorc”, en el conservatorio del square garden conocí a muchos artistas, pero nunca creí que nadie haya creado algo tan innovador para esta época como yo. En su época lo hizo Bob Dylan pero luego la surtió con guitarras eléctricas y con sus músicos inyectándose cloruro de sodio atrás del escenario.-
-Yo también hago música o lo intento en mis términos. También escribo, siempre me gusto mezclar los colores, le da mas potencia y fluidez.- El hombre frunció las cejas, vocifero:
-Para mi nada de eso funciona, mis canciones hablan de ocasiones frustrantes y amores enfermizos donde el macho le hace mover el culo a la hembra, sin mezclar y siempre monótono, ya sabes, cerrar una vida de dinero, un hobby para satisfacer mis necesidades orgásmicas.- Tome un sorbo muy profundo de su champagne y se lo pase,
-gracias por el trago, un día debemos hacer música (en realidad no me interesaba hacer música con el).-
-Aceptado tu propuesta eh…
-Fabio
-Manuel
Nos dimos la mano di media vuelta y me aleje, encontré de nuevo a Sol entre la gente y las luces rojas, tenía una botella de vino, gritaba:
-Vamos Fabio, vamos a ver la banda, ¡pa´ bailar!-
El lugar era chico y lleno de humo, en una ronda la gente bailaba reagge. La banda sonaba bastante bien, el sonido, a pesar del lugar que era diminuto era bueno. Me prendí un cigarro y me quede mirando la banda, tenia la boca seca, la busco a Sol por un trago de vino pero otra vez había desaparecido con el humo de mi cigarro, debió saber que recordé a su madre dentro de mi cabeza. Las personas ahí tomaban alcohol blanco, el champagne me había entumecido la cabeza un poco, quería cerveza, en este estado no me importaba a quien le pedía un trago ni como, entre caras derretidas lo veo a Manuel, el hombre que camino borracho con Bob, con una botella de cerveza, se veía el hielo derretirse en su esbelto cuerpo, MY SHIT!, me acerque, le grite al oído:
-Doy gracias a dios por estar sin entender nada- Manuel me miro con indeferencia,
-No entendí lo que me dijiste-
-¿Me convidas un traguito de la chicha?
-No puedo, no es mía, sino te daría- Le dio un sublime y asqueroso trago en mi cara y se dio vuelta sin antes echarme una mirada desquiciada, como si quisiera reír solo. Le escupí el traje y salí de ahí. En frente estaba Sol en una sombra tibia, vomitando vino, tenia un cigarro en la mano, me acerque.
-¿Vomitando y fumando tabaco industrial?, tengo el tucon de tus flores- lo prendí, le di una seca profundo y mantuve el humo y se lo pase a Sol, fuma como una hermosa dama de las películas en blanco y negro, delicada en su sentido. Murmuro con saliva y humo verde en la boca:
-¿Qué tal el lugar?
-Esta bueno
-Yo no encontré a nadie…o si…no recuerdo-
-Conocí un tipo que dice que anduvo con Bob Dylan, borracho y drogado “en las calles frías del squar garden”, era un gillipollas, el cubo del jinete sin cabeza.-
Sol rió y me mordió el hombro,
-Para que sepan que alguien te muerde-
Nos partimos de la risa, siguió vomitando algo de vino, pensé, “si estuviera acá Bob le diría que se pagará una chicha, o quizás, habría que sacar las guillotinas de cada esquina”.

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