miércoles, 5 de enero de 2011

Desde lo mas profundo

° Esperen
Esperen hasta el próximo domingo, con hedor a muerte en las alcantarillas, un latido profundo de frio supera la apacibilidad del corazón, y nos dice que tengamos calma a aquello que llega. Que lo mejor está por venir, pero somos tan tangibles como el viento, que empuja un humo grisáceo dilatando los ojos, extinguiéndose sobre un realismo en funcionamiento. Pero nos susurran de nuevo, mientras los pies de las personas se mueven por ahí, y las luces se enciende y todos callan a la ausencia de algún fantasmal charco de vomito rojizo, parecían tan tranquilos bajo la sombra del mundo, pero allá están de nuevo, tan lejos de aquí, tan parecido a nuestras almas, como dije, extinta de algún realismo en funcionamiento.

° Frío
Estúpida cuidad, nos alimentamos de ti, de todo que nos trajo tus sucias calles, en tantas plazas enrejadas buscando alguien para compartir un brindis, de reírnos tan bien de la vida que la señora muerte tendrá miedo en recibirnos, ¿Por qué no? 2% de Lidocaína, una burbuja de acido sulfúrico, extraída de un médano térmica de terciopelo. Ya esperamos mucho tiempo que algunos pensaron nuestras vidas y cada pensamiento obsoleto del cerebro, luego de pensar durante un concurso de sorbos de alcohol etílico en una noche de primavera, escondiéndonos de todos ustedes que espiaban en la ranura rota del baño, como el viejo que tiraba a la suerte, se tomaba parte de su cara reflejada en un cristal de papel escapando del frio cadavérico de una noche de invierno. Yo no entendía a ninguna persona que rodeaba mi cuerpo, estaban cada vez más sordos y sus palabras retrocedían en una forma estúpida y deforme.

° Psiquiatría
Jim lo leyó en el diario de la mañana, ya había tomado casi todos los antidepresivos del botiquín, yacía sobre la silla como un muñeco de madera sin percepción a nada en sus sentidos. Llega Carolina a casa, igualmente como a Jim, padece más muerta que viva, tira el bolso al suelo y revolea una botella de vidrio en la pared, estalla y vuelan pedacitos de vidrio en todo el cuarto. Se acerca a Jim,
-sé que ayudas a tu amigo, lo siento, condenaron a un pobre siervo de Dios, acá hay una petición para tratar de bajarle las dosis de astilleros sobre la vena del brazo desnudo…
-nada de eso, lo condenaron bien, tenían todas las razones para hacerle lo que sea…
-pero no tenían ningún derecho de hacer eso, sus hijas no debieron ver su video de una obsesión social igual, muchos fluidos en su contenido, saliva violácea en las profundidades de su víctima…
Jim firmó la petición con un lápiz, Carolina ceño las cejas, dijo,
-es igual de estúpido firmar ¿no?
-Solo ayudo a mi amigo, lo pudieron hasta colgar en una teatro del centro, delante de miles de hombre de sombrero y zapatos lustrados, espasmódicos impacientes por el show…
-¿crees que es estúpido?-, Jim como pudo, logro pararse y salir de la habitación, antes de pasar por la puerta murmura con voz alta y suave, “No”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario