*En un periodo otoñal y la constante melancolía oxidada causaron una serie de relatos escritos con la técnica del Cut up, para de algún modo explicar en imágenes, situaciones verdaderas de un realismo en funcionamiento. Las imágenes son casuales a la época, los personajes existieron en un pasaje de la imaginación marginal por fluidos dulce y humo verde. Al fin y al cabo, la ambigüedad de sentimientos e imágenes se interpone entre lo onírico y lo factible entre los personajes en sí.
El sonido al caer un papel
Parece que la vieja Kim tiene derecho a preguntarse, ¿para que sirve el otoño?, no sacara motivos para suicidarse ni tampoco la de su silla de tela. No pensar en esta pregunta. Eso es una luz propia de redes rotas. Calcular que hay debajo de los ojos en su ADN. Sentimos por su pena, una gran cosa que siente, percibe, retirarse. Mirar más ¿verdades? Acá estoy, siempre supe que Kim padece de fiebre. Lame mis huesos. Sedosa, brillaba en la arena la vieja Kim. Dos grandes bolsas oscuras flotan en endorfinas. Mancha de humo en el techo parece un sol muy desolado.
Tiene un ventanal en la sala, con el brazo tiende grandes copos de nieve. Sumerge los árboles en ruidos particulares, se difusa en coordinaciones perfectas en un cielo ciego y diccionarios de izquierda. Posee pulgares con algunas gotas que esconde por debajo de los cuadros, sirve otra copa de paralelos. Una mente posible, interpreta nieve-cae en los sentidos. Un gran sorbo de conflictos.
Días de lluvia crean espectros que suelen doblarse con el humo de la piedra gris que da el cielo, desinfectando cada sentido ausente. Mesitas urinarios. “El otro día agarre un vino por la mitad, parcialmente un problema”. Labios arena yace en el fondo de la suave botella.
Damas y caballeros tengo sus palabras en mis manos, “¿sirve la vida?”, humo dentro de miedo posesivo, será incierto. Posee trucos de climas templados. “Ahí viene el asunto sobre la mesa”. Paredes chinas invisibles. Fuma lentamente mierda, A veces la concha de humo en el techo no funciona. “Dejemos atrás los prejuicios devorados por felinos de sangre”. A veces las cosas que siente, percibe no funciona y crean mas verdades,
Entupido martes
Kim se despierta con el oxido sonido de los arroyos de mierda que corren por su cara. Infección intrapulmonar causado por sórdidos rayones de ruedas en el pavimento mojado. “¿Cuándo parara de llover?”, dialecta el vagabundo al traspasar la pantalla, despojándolo de imágenes rotas en cantaros de agua verde. Cierra la puerta con sus manos en inframundo, coloreando de tintes orgásmicos y dedos de que estrella en zonas erógenas de cuerpos azules y tiesos por el virus de Realidad.
Kim se desliza en caminos de mármol, lagunas de peces desorbitados latiendo en una serpentina línea de semen y huevos sin fertilizar. Pasa por la barrera de color ocre, madera barnizada que llega hasta los campos de concentración. “No parece demasiado lejos”, asistió Kim luego de cuestionar algunas preguntas sobre la carencia de cuerpo y alma, parece estar a salvo del Dolor y Miedo. Se desliza por un tobogán de papal picado que cae de la mesita de luz. Se sienta en la silla. Dos gatos se rasguñan los ojos de canica debajo de la cama. Parece haber un tercer animal ausente, que practica las ordenes de una doctrina de yeso blando y mascaras de neón de la vieja Roma. Ojos trasparente muestran sus cartas como bestias que son al salir al sol de la mañana. Se endurecen en gritos, espasmos transferidos con narices blancas y tiza púrpura. “La droga les han causado tumores faciales que estallan en fotografías otoñales y sabanas oceánicas que se derrumban con el constante latido de sus dientes” vocifero Kim enrollando un billete de dos pesos. La mesa es redonda y caen ojos místicos en relámpagos enfermos de muerte. Dilatación hormonal y caída de sublimes cartas quemadas por rayones de ruedas en días de llovizna otoñales.
Se me ha olvidado contar hasta diez
“Según estímulos de pantallas cristalizadas por montañas de ceniza que cayeron desde recuerdos olvidados, las células vivas se destruyen colisionando color infierno, ¿así debe ser, no?” Cajones de tiza ocre, disminuye el aire templado que sostiene el cuerpo lisérgico de la vieja, prudencia, Kim. Los siervos del monte explotaron en botellas de cerveza, “el constante vidrio cayendo” pensó, en voz alta, luego se arrepienta, Kim desgarra los labios, escupe glucosa metálica causado por el año 1917. Cocaína y destapa otra botella de vino.
Baila solo, Kim le da pena algo de sentidos eléctricos, el impacto de dos mundos destruyo los bosques que arden hasta el amanecer. Desliza el cuerpo en el aire “¿se quemará las endorfinas solitarias que bailan al ritmo de la Palabra?” Kim se sostiene del brazo débil de Camel. Camel solía usar gran cantidad de sombreros para borrar las miradas de porteros de plastilina con corbatas que caen en laberintos, imitando la apariencia de vasos de papel que se escapan por el medio de la mesa.
“Nada parece bonito, luego lo tratas de inyectar en los glóbulos de los ojos”, muros de recuerdo, sin color y miradas de peces sin rumbo a casa. “Nada es verdad, todo esta permitido” ultimas palabras árabes en reconquista por la antigua Mesopotámia. Eufrates inundando aldeas olvidadas, barrida de ciempiés perforando muros y torres. “¡Nunca vayan a Paris!”, desplomando de sentido al cenicero que arde en la cama. Kim le servio otro vaso de vino, corto algo de papel metálico. Pequeños bazos intrapulmonar cayeron en un goteo constante aparentando un muro de océanos cansados y dormir por millones de años.
“¡Capitán, el barco se hunde por proa1” El capitán Valderrobles se olvida la nariz en la mesa redonda. (¿Qué tiene meterse una raya de coca?...si es poca) Los gatos debajo de la cama pararon de rasguñarse los ojos místicos y emplearon redes de araña, cruzando El Cairo (océanos tapan pantallas de lagrimas) hasta Cuzco. Grandes bocas de agua oscura devoran el inoxidable metal que carcome el dióxido de carbono. Un marinero de tumores faciales parpadea cristales de nieve, extiendo un tentáculo violeta hacia la botella de vino, vocifera desde sus ninfas que cuelgan de sus ojos “debemos vivir sin oxigeno, el dióxido carbono no nos vendrá mal” Bandera de simbolización primitiva. Mono ve, mono quiere. El sol no sale, manchones de sangre en una pequeña porción de océano, el hombre pataleo como presa moribunda, cadavérica, el tiburón alzo sus dientes en su torso, desgarrando el brazo y también gran parte del corazón. Desinfectación de endorfinas disuelve labios viejos, diluyendo pedazos de mariposas antiguas en enfermedades benignas sobre el virus de Realidad.
“Ha pasado una semana tranquila, pude abrir los ojos sin tener espasmos mudos y carne podrida sobre la cama” Los gatos saltaron a la mesa, desplazaron las vanidades de los cuerpos vencidos por venenos para rata (comienza por tuberías y luego va hacia sus estómagos). Ahí dentro parece una pecera de aire y afuera el océano devora el cristal deslizando los huevos fertilizados en las glándulas de los felinos. Los tigres los han encontrado pero no les importa, finge que les importa. “Volveré el domingo”. El cuarto esta oscuro, la diminuta figura casi invisible en sombras de Kim sumerge un sueño por debajo de su garganta. El océano esta en locura dilatada, borrando la proa y parte del cielo rojo blanco de las sirenas. Kim se desliza por la puerta, termino de fumar el nevado y volvió a su casa, orgullosa de crear pantallas similares con grandes diferencias que llenan sus ojos hasta rebalsarse. Comió una mandarina del 1914 y espero sentada hasta que la tormenta pasase. Esta lejos, donde los tulipanes crecen en el desierto, Parece de estar mejor, afuera, a través del ventanal, los copos de nieve cubren los pinos antiguos. Alza otra copa de seda china, expulsión de chocolate. El desierto dilata los ojos, acá a la vuelta se ven los oasis, solo los camellos moribundos llegan ahí. Espero un rato más.
El marinero y el capitán se hundieron con el barco esta tarde, los ojos de los gatos también. Esperaron anestesiados en fotografías quemadas y flores marchitas. Una mano blanca les absorbió los labios. No aguantaron más que diez segundos.
Gesto absurdo
Solo hay que informar cristales de terciopelo vagamente barridos por ríos de endorfinas tan hermosas que Camel tantea en la pared Melancolía, sobresalía por ramas que protege su cerebro. Profundos mares de espectros oceánicos y la llovizna era en la cocina. Parecía Kim deslizarse por almohadillas en sus pies, en la zona de sonidos de uñas. “Los pies todo lo pueden”, murmura Kim. Una gran mano revolea caballos moribundos y las nubes de noche. Soltó algo de color infierno, solo con las basta presencia de Camel. Saborea su calidez emocional. Los estruendos de los ojos desprende pequeños rayos, “me gusta verte”, vocifera Kim. El frió ceso por un momento, no eran mas de las siete, Kim se extiende en la cama que flota en un sueño lucido que se vuelve de tal esplendor. Camel se rasca los ojos, trata tal vez, de quitarse las realidades de noches cadavéricas. Kim mantiene los labios abiertos vagamente. Era unos de esos días como de laberintos de arena, rodó en la noche en silos de sal. “Hasta mis propias penas causaron problemas” rió Camel, que es devorado por la espalda de Kim, es visible, en el cenicero había pupilas de estrellas, flores inmóviles y humo vaginal. Algo de agua, “que vida condenada” dijo Camel, Kim apoyo su garganta ante Camel. Arriba, el olimpo desaparece de la vista de su cintura. Galaxia de existencia en las paredes de piedra, la ventana empañada. “Así, es una vista tan hermosa” dijo Kim, paso por desapercibida. Camel se sumerge en las montañas que realmente fue horrible, “Siempre tus pantalones vaciaron las realidades” dijo Camel. Se apoyaron en la pared de invierno en la cantárida, ojos de Camel. Simple como un anillo, “alguien me dijo que sos como mi alma” Peces constantes y el frió congela dulces, crujen orificios que emergen de la leña iluminada transparente. Las llamas de luz, el cigarro. Dedos con dedos quemándose. Permanece una neblina perturbadora yendo al suelo. Endorfinas rosadas. Salio repentinamente hacia Paris, ojos en el techo, nos ven así.
Kim se desplomo en la cama, desnuda, sin dejar siquiera el ¿amor? Camel ve como se aleja, Kim se asoma, susurra “te dibujaré” y los grandes ojos aparecieron por momentos de vida expulsando paisajes de tulipanes congelados, son sumergidos por Kim. Aleja los recuerdos, ojos estrellas y hojas esparcidas por la fina película violeta y roja. Kim vuelve a la periferia en donde merodean caballos saltarines, vidrio cayendo lentamente. Monto sobre los dedos erógenos de Camel. Los pies se movían con gracia, Camel rasguea cuerdas bocales de manzanas que rodean en muecas de alegría.
Kim trata con los dedos pintados, dos ojos en el cielo desprende el botón del pantalón, ve luz que renace en la habitación, algo de sol nocturno. “Me gusta las manos en la entrepierna” vocifera Kim. Sentados en un banco transparente, una neblina china cruje en dibujos otoñales, mechones de pelo se desprende de arriba de los ojos de Camel. “Si, puede morir siempre” declara Kim, Camel vuelve a Kim y se hunde en su cintura, dedos quemados. Kim se despide con sórdidos besos eróticos, se disuelve en palabra Melancolía, echa un vistazo por el ventanal y se diluye en un paisaje muy hermoso.
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