sábado, 17 de abril de 2010

Algo sobre los días.

Siento que no puedo salir de acá,
este cubo de yeso blanco, con fisuras
internas que sobresale alguna luz
de vez en cuando.

Hay una puerta, abierta, una ventana, abierta
pero se que no debo salir, sinceramente no lo se.
Pasaría a otro día, sin mucho sol y con las nubes
tan cerca de nuestras cabezas que las tormentas
estallarían en ellas. Debo tranquilizar las aguas,
el barco se inclinara y caerá sin ninguna ola que
la golpee de costado.

Ahora estoy entre la sangre de dios y la carne
de su hijo. La puerta permanece abierta, pero
en estos momento no saldré.

Pero debería salir...

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