Suelta esas lagrimas
a la deriva
sécalas en la dulce
pared del olimpo
te susurraré algunas
palabras en muros
y los sentimientos
en columnas de neón
deja que el río se lleve
el pétalo y guarda
el resto de la flor en tu bolsillo
al menos, que se derrita
en tus dedos y caiga con
gracia en tus zapatos de terciopelo
las manos derriten flores y humanos enteros
ResponderEliminarcuidado