domingo, 6 de febrero de 2011

"...grises...grises...grises...grises..."

La cama rodeaba la habitación, una chica con exuberantes pirsing saltaba y reía por toda las sabanas, se reía tal como se retuerce un junkie. La rubia se tocaba el pelo, cada tanto tiraba una mueca de risa, giraba una pipa roja, me había echo toser el dulce veneno y amargos fluidos sintéticos se sumergían como un piscis en un estanque de cisnes negros. En este estado las intenciones de cada persona se hacen muy evidente, veía al perro negro correr por toda el cuarto, babeando de felicidad, le digo a la Blondie que se deja de tocar la cabellera de oro oscuro,
-parece que todos esperan ver reaccionar a los demás, sus movimientos mecánicos, de algún modo conectados a una soga al cuello, estirándose cada día mas.
-si de una, parece tratar de ver y hasta casi ordenar lo que tenes que hacer ahora, ¿no hay tiempo sobre la luz tenue de la cocina y una mosca volando en el charco de vino...¿es vino lo de ahí?...
-parece que si, pero esto esta gris, como los cisnes azulados por la falta de oxigeno en las venas, son aves muy agresivas, las he visto haciendo canibalismo, mira el chabon de la esquina, esta por explotar de tanto veneno, como si las cucarachas sean exterminada por un circulo verde de altos grados de amargura mortífera...
-pero hacen que se las come, pero solo lo tragan...
Blodie fue a buscar el vino, se sentó de nuevo y empezó a temblar, dio un trago de vino,
-¿estas bien...?
-esto esta gris, de colores grises...grises...grises...grises...-
la voz se fue disminuyendo, yéndose en un eco en la habitación gris, las moscas vuelan y a luz de la cocina es tenue, apestaba a celofán violeta y a canibalismo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Ella lo recordo

No dejamos escapar a la imaginación
no dejen que mis palabras prematuras
les enloquezca
nacimos en estro, sufrimos en esto

debió nacer prematuro, un pez
desde lo profundo del abismo
marino, en un hospital del estado
que cae a pedazos

estamos ahí por el echo
de que el vendedor nos vendió
a su producto, no éramos los compradores
sino el producto del vendedor, una bolsita negra
incluso algunas veces en papel de dario, del
suplemento económico.

la casucha se eleva en cimientos
oscuros a la luz del crepúsculo,
desde la puerta destruida cuelga una cortina
de una belleza graciosa.

giraban sus dosis sobre un sistema de
engranajes, pedales y motores viejos.
Fumaban del tubo de la canilla, se
habían ya fumado la ultima dosis cuando
aquel hombre de ojos desorbitados
dijo:

“javi
¿tenes un pucho?
era ciego, sus pupilas
se distorsionaban en retorcieron
químicos por la falta de retina
eso redujo la calidez de sus dedos
sobre todo cuando se quema
por el metal hirviendo

en la radio vieja entre las botellas
vacías y ratas grises, un canto
nativo de tal melancolía y misterio
se escuchaba, todos callaron

un concierto casi fantasmal

su cuerpo se mantenía erguido
sobre la silla, sus manos se movían
como pedazos de vida ilusorias
prendió el cigarro, pidió la pipa

“si podes rasparle algo”, dijo javi
con un tono de decepción oxidada,
como si le hablara un santo

todavía erguido y sus manos
moviéndose intentando rascar
algo del tubo de níquel

lo dejo en la mesa
busco con gran desesperación
con sus tentáculos sobre sus piernas

sus ojos apuntaban había direcciones
opuesta, en un ángulo donde sus orificios
son rojizos y blancos

su nariz mira de frente, sus manos son sus ojos
ahora

las novia con tal gracia cadavérica,
jadea y tose algo de lupus y trago
saliva bacterial

sus manos parecían ir
hacia lugares mas precisos

posible en la imposibilidad

ya se ha creado conexiones
de redes en el suelo

les dije que no dejen escapar
a la imaginación, debió
ser un pez pariendo
mientras que las pirañas
le devoraban vivo, sin fertilizar
con mutaciones genéticas en fabricas
legales sobre ciudades luminosas entupidamente
ardiendo, miran como los hombres-peces
corren con sus pensamiento quemándose
enfermedad del pensamiento
mantente tendido sobre erizos de mar, déjate caer sobre
las profundidades

ella lo recordó de alguna parte
sin rumbo a casa, en Londres, ella
telefoneo cuando sus tentáculos se rendían
sobre la basura del suelo
pareció no hacer ningún ruido

ahí no había viento
igual se iba, el hombre-pez se va
escupiendo mariposas muertas,
pensé,
no pude dejar de pensar,
teníamos algo en común

todos vez lo siente,
el mismo camino hacia
el creer lo posible en la imposibilidad

el sol, al salir me despojo
de la oscuridad

¿no es tan solo un juego
de palabras?

¿no les dije que no dejen escapar
a imanación? -ahí es cuando vuelvo
a la misma pregunta…
pero ¿que estoy diciendo?
si tan solo es un juego de palabras
tan asi de prematuras y sobre esto
cuando la lees en este mismo momento.
¿hemos despertado del sueño?
ya terminamos la tercera botella
de vino, y el sol aparece
las nubes tenues saludan al verlo
la luna rechina de dolor y angustia

la cuidad carece de alma, y supimos
amar nuestras almas, como ama el coyote
al cazar su presa y degollarlo con el
primer mordisco, el golpe final hacia la
muerte

las personas yacen indiferentes, irreales
muertos están, un sol podrido los alumbra,
los rostros fantasmales, el amor ha muerto,
ese sol oscuro ha matado cuestas almas
y un destello a la vez lo ilumina y hace
picar como abejas al cuello.

pestañar, y los árboles crujen, la botella
de vino cae rodando hacia el cordón de la calle,
suplicamos a un dios muerto, agitando los dedos
hacia un héroe olvidado, y se rompe mientras un viento
hace corren a las hojas muertas, grises.
pero
los pájaros cantan y se zambullen en sus plumas,
cortando el viento en dos, y uno, solo uno y nada mas
llega a nosotros, entre vomito y endorfinas negras
de locura, respirando la enfermedad de la libertad,
enterrándonos en un manto de silencio y tierra,
basura, vidrio, y esperamos volver a soñar,
¿estamos esperando la muerte en este horrendo sueño?

Basura

La espera de un amor es fatal, también es fatal la espera de la droga disociativa haga su efecto. Estaba amaneciendo y me mantenía erguido en el frió del suelo, moviendo mis manos y su sombra al ras de la luz que aparecía repentinamente en la ventana. Los pájaros no cantaban, pero tenían algo que decir, eso trate de pensar en ese momento, pero es en vano pensar esto, me siento solo y me gustaría estar con alguien para avisarle que estoy a punto de desmayarme y para que me reviva de esta alucinación matinal. Recuerdo una noche que un sol púrpura se posaba dentro de nuestros corazones, corazón tramposo. Otra vez piensa que seria de mi mañana, o quizás que fue de mi ayer, y hoy nadie me quiere cerca, "todo bien, pero no queremos que estés acá, así que por favor ándate", si solo entendieran que estoy desesperadamente solo. la soledad no me sienta mal, pero a vez también los papeles se oxidan y algo que nos hizo vivir luego se marcha. Y la mancha de la pared me distorsiona la visión, en donde estuve todo este tiempo, ¿estoy respirando?, error, todavía no sabemos la respuesta correcta, así que no me tienten con palabras de esperazas, todo nos hundimos como un barco, este es el mundo que forjaste Fabio, con tus motivos inútiles de autodestrucción, un mundo de plastalina pintarrajeado con un delineador negro en los ojos del cielo, ¿no es bonito?, pero no te quiero decepcionar, pero nada es esto es real. Una mujer que se arrastro por el costado de mi alucinación sube las escaleras que va a la terraza, nunca estuvo acá, pero sabe que estoy hablando, y me mira al subir. Sus ojos, sus ojos son grises y mantiene una profunda tristeza, parece verme que lo veo y se acerca sigiloso, como un gato a punto de tirarse a su presa con dientes rabiosos y garras metálicas, no puedo ver su rostro, pero sus ojos es la muerte, la disociativa, el amor, mueve sus labios.
-¿te gusta que te torturen?- en el reflejo de sus ojos me veo desintegrarme
-me gusta el quien tortura, tendrá sus propósitos, ¿no?
-nadie quiere ser torturado, te veras en el espejo mañana a la mañana y te darás cuenta de eso.
-me gustaría que las personan entiendan esto, hasta el torturador y el torturado piensan igual, estamos haciendo, cada uno por su lado, las cosas que nos llenan, ese es el propósito de la casual vida, me gustaría tomar un poco de vino.
-no olvides que estaré cerca tuyo Fabio, pero ahora necesito irme hacia arriba, fuera de mi y de todo esto, entiendes lo que trato de decir, y no seas ingenuo, estas apunto de desaparecer, ¿de lo profundo de tu vista se ve quemándose algo?, es porque estar a punto de desmayarte.
-allá estoy bien, no te preocupes- y a decir la ultima palabra la mujer se aleja en una llamarada de pétalos y de basura. Me miro la manga del brazo y la mancha gris sigue ahí, y olvido todo de nuevo, ojala tenga razón, y mañana delante del espeje entienda que nadie le gusta ser torturado, o mejor dicho ojala despierte. Que alguien me explique por que tengo las manos así

miércoles, 26 de enero de 2011

El hombre que camino borracho con Bob Dylan en Square Garden

Mira como lo dicen sus amigos, “camino borracho con Bob Dylan por esas calles frías en square garden, venían de tres gramos de cal y una de arena”, el tipo tenia una aspecto similar al de Bob, colgaba con un traje negro y una corbata de colores psicodélico. Hablaba con una voz nasal casi diluida por los corticoides. Le grite “salud!”, levantando la botella de vino, madera originaria del triste bosque encantado. Sonrió como sonríe un sapo huesudo, apoyando sus dientes contra las encías de la mandíbula inferior y desplazando la lengua hacia atrás. Le pase el tinto y se sirvió en un vaso que tenia entre los dedos, luego me lo paso. Di un sorbo largo y cruce a la vereda del frente. Él entro a un auto negro, dejo el vaso en el techo del coche de clase media alta, abrió la ventanilla y lo agarro nuevamente, luego se sumergió en la oscuridad de ahí dentro. El auto permanecía inmóvil, yo seguía tomando vino, pensaba sobre esos tachos de basura anaranjados en las esquinas,
Ya m esperaba la poli y el “prip” de su radio, sin ojos y con un gran lanudo debajo de su horrible nariz puntiaguda, carroñero espécimen sostenido por una ley inexistente y un dios violento decayendo en un golpe seco sobre el hígado hinchado de un vagabundo que duerme en la calle. La metáfora del chaleco anaranjado se posa perfectamente, considerando que algunos tachos son quemados y destruidos, se los roban y lo usan como deposito de materia fecal…tomé otro sorbo y prendí un cigarro. El hombre salio del coche y volvió a la fiesta. Cerca los autos vuelan sobre la autopista, termine el vino en consecutivos sorbos profundos y entre. Había un patio donde podía pedir un trago y vacilar, pedí una chicha y me quede mirando el panorama. Ahí estaba una de mis mejores amigas, Maria Sol, jalaba éter, la manga del brazo estaba amarillenta, brindamos por el día que Kurt Wilkens mato al genocida de Varela, por la bomba que estallo en sus piernas, por los tiros en el pecho y brindamos por la sangre de Varela que ensucio las calles.
Me invito de sus flores, dijo que la genética era bueno, su nombre era ak-47, curioso nombre, su efecto fueron acertados por la muerte, o quizás, un corte de realidad. El lugar permanecía inundado de luces rojas, algunos árboles se desterraban desde los baños y los perros ladraban al ras de la música. Maria Sol había desaparecido durante la locura oxidada dejando el tucon de flores. Lo ví al hombre que camino borracho con Bob, me acerque, Salud!
-Un vaso de tinto por un trago de tu… ¿champagne?- le dije, me miro con desagrado,
-Un trago no se le niega a nadie- dijo sin creerse a si mismo. El champagne era bueno, muy bueno, no sabré nada de champagne pero lo disfrute mientras le parloteaba. En un momento de suma confusión me dijo:
-Soy músico, tengo una carrera en “niu llorc”, en el conservatorio del square garden conocí a muchos artistas, pero nunca creí que nadie haya creado algo tan innovador para esta época como yo. En su época lo hizo Bob Dylan pero luego la surtió con guitarras eléctricas y con sus músicos inyectándose cloruro de sodio atrás del escenario.-
-Yo también hago música o lo intento en mis términos. También escribo, siempre me gusto mezclar los colores, le da mas potencia y fluidez.- El hombre frunció las cejas, vocifero:
-Para mi nada de eso funciona, mis canciones hablan de ocasiones frustrantes y amores enfermizos donde el macho le hace mover el culo a la hembra, sin mezclar y siempre monótono, ya sabes, cerrar una vida de dinero, un hobby para satisfacer mis necesidades orgásmicas.- Tome un sorbo muy profundo de su champagne y se lo pase,
-gracias por el trago, un día debemos hacer música (en realidad no me interesaba hacer música con el).-
-Aceptado tu propuesta eh…
-Fabio
-Manuel
Nos dimos la mano di media vuelta y me aleje, encontré de nuevo a Sol entre la gente y las luces rojas, tenía una botella de vino, gritaba:
-Vamos Fabio, vamos a ver la banda, ¡pa´ bailar!-
El lugar era chico y lleno de humo, en una ronda la gente bailaba reagge. La banda sonaba bastante bien, el sonido, a pesar del lugar que era diminuto era bueno. Me prendí un cigarro y me quede mirando la banda, tenia la boca seca, la busco a Sol por un trago de vino pero otra vez había desaparecido con el humo de mi cigarro, debió saber que recordé a su madre dentro de mi cabeza. Las personas ahí tomaban alcohol blanco, el champagne me había entumecido la cabeza un poco, quería cerveza, en este estado no me importaba a quien le pedía un trago ni como, entre caras derretidas lo veo a Manuel, el hombre que camino borracho con Bob, con una botella de cerveza, se veía el hielo derretirse en su esbelto cuerpo, MY SHIT!, me acerque, le grite al oído:
-Doy gracias a dios por estar sin entender nada- Manuel me miro con indeferencia,
-No entendí lo que me dijiste-
-¿Me convidas un traguito de la chicha?
-No puedo, no es mía, sino te daría- Le dio un sublime y asqueroso trago en mi cara y se dio vuelta sin antes echarme una mirada desquiciada, como si quisiera reír solo. Le escupí el traje y salí de ahí. En frente estaba Sol en una sombra tibia, vomitando vino, tenia un cigarro en la mano, me acerque.
-¿Vomitando y fumando tabaco industrial?, tengo el tucon de tus flores- lo prendí, le di una seca profundo y mantuve el humo y se lo pase a Sol, fuma como una hermosa dama de las películas en blanco y negro, delicada en su sentido. Murmuro con saliva y humo verde en la boca:
-¿Qué tal el lugar?
-Esta bueno
-Yo no encontré a nadie…o si…no recuerdo-
-Conocí un tipo que dice que anduvo con Bob Dylan, borracho y drogado “en las calles frías del squar garden”, era un gillipollas, el cubo del jinete sin cabeza.-
Sol rió y me mordió el hombro,
-Para que sepan que alguien te muerde-
Nos partimos de la risa, siguió vomitando algo de vino, pensé, “si estuviera acá Bob le diría que se pagará una chicha, o quizás, habría que sacar las guillotinas de cada esquina”.

Vida despues de la muerte

Esperaba mi muerte en una llanura de algodón oscuro por la noche negra, el crepúsculo grisáceo se había escondido en las sierras, en la lejanía del horizonte donde las estrellas arden. Me había ido del pueblo donde nací, en donde encontraba que realmente no era para mi y los chacales merodean en las altas horas de la madrugada, donde salía a emborracharme tendido en los pastizales verdosos por el cielo. Me fui de un punto desconocido hacia, también, otro punto desconocido. Esperaba el fantasmal proceso de una melancolía oxidada, que susurra tristes melodías en Si mayor, ya con la carga de una desesperante vida deshecha en un camino de árboles torcidos y de lluvia de rayos destellando en lo profundo y podrido de mi ser. Me tiro por ultima vez en el pasto a ver el transcurro infinito de los pensamiento y espero a que mi aburrimiento crezca y termine de desaparecer tal como la noche en un amanecer silencioso y hipnótico. Aparecía mi último recuerdo, ultima sensación de bienestar. Triste recordar la tristeza del amor y la aceptación del otro y quizás, de uno mismo. Pasamos de ser como somos, sin la presencia de una mascara. Pero luego qué, cuando nos encontramos en una habitación oscura, bailando del frió, odiándonos en repudio secreto, el brillo se había apagado, en la primera fila, no sabemos como declarar culpable al responsable, pero no lo dijimos y tratamos de hacer cosas y decir algunas palabras para terminar de matrnos lentamente, desapareciendo en un manto de penumbra murmurándome “me das asco”, saliendo cada uno en una puerta diferente mientras la lluvia moja mis hombros y los charcos mis zapatos rotos, deje de recordar. Me acercaba a mi muerte silenciosa, en un yuyo al lado de un arroyito una voz emerge desde el punto desconocido donde intentaba llegar, una voz estridente desesperada se acerco a mis oídos, no entendía lo que decía, pero su voz era bella y somnolienta. Levante la cabeza en el viento del campo y mire al mí alrededor. Ella estaba ahí, levitando de la tierra, con una luz procedente de sus ojos que podía iluminar el cielo oscuro si quisiese. Tenia puesto un vestido hasta por debajo de las rodillas, blanco con rayas interminables negras, con zapatos rojos que calzaban como un cisne despegando sus alas al ras del arroyito (auto censura, mierda) Se acerco como la muerte misma me espera en un bar oscuro y lúgubre, cayendo constantemente el cielo raso en una lluvia de fuego. Me acaricia la cara, los labios, los parpados, abrió mucho mis ojos. Yo no soportaba de no estar de rojo, o algo parecido en el cuerpo solo nomás, una remera sucia por el vino y pantalones rotos, harapiento y con las manos vencidos. Ella sabia que no soportaba la apacibilidad de sus zapatos rojos, así que me agarro de la mano y caminamos delante de los sueños de una vida ilusoria que se apagaría tarde o temprano. Llegamos a un acantilado, no habíamos hablado en absoluto, solo era cuestión de mirarnos. Me sentía tremendamente triste de mi aspecto gris y sin vida aparente, ¿nada? Me tiro de la cima del acantilado, como un cuerpo letárgico caía golpeando la pared del gran tótem, en el transcurso de mi caía las piedras filosas me habían producido cortes en el cuerpo y empecé a sangrar. Termino tendido en una playa brillante casi en la orilla del mar. El sol de la mañana ilumino mis heridas, y algo de tristeza se había perdido en la sangre que se mezclaba con la espuma del mar. Permanecía boca arriba con el pelo mojado por las olas que rompían en mis pesadillas. Ella estaba ahí, como la vida y la muerte delante de los ojos, yacía desnuda, todavía tenía puesto los zapatos de taco alto que aparentaba ser soles en su mayor expresión en un mediodía calurosa. Su cuerpo era blanco sus pechos era firmes y su cintura parecía mezclarse en un viento fluvial. Su mera presencia me había excitado de una forma espectral. Ella vino hacia mí y se sentó arriba mío, se coloco en forma delicada y empezó a moverse. Gemía como un gato ronronea, la sangre se coagulaba en sus zapatos y corales de peces se pegaron en la suela de su zapato izquierdo. Las sombras de los dos mentían en todo momento porque no era mas que una luz destellante preveniente de sus ojos que acariciaba mi muerte. En una sincronización perfecta acabamos los dos, el sol orgásmico se tutelo en un mar enorme. Ella se levanto, algo de semen bajo por sus rodillas y sonrió al ver las gotitas transparente en la arena y desapareció cuando el sol tibio se poso en el centro del cielo y cerré los ojos. Todavía esperaba mi muerte silenciosa y profunda, la sangre se coagulo en todo mi cuerpo, espero y espero hasta que algo me alentara, estaba entre dos puntos desconocidos y no me importaba, realmente no me importa.

Una tarde antigua

Ví la luz entre las cortinas rojas de seda muy gruesa, el parpadea del viento en sus fibras y diminutos rayos de sol en su tejido. Es un momento de confusión solar y las gotas de agua brillando en el aire celeste, no puedo relacionar la palabra “capricornio” en esta realidad, no le encontraba sentido sus constelaciones y de sus millones de estrellas que arden en el universo. Repetía “capricornio, capricornio, capricornio” y nada venia a mi cabeza, en un profundo conciente irreal sabia el significado simbólico del Capricornio, luego de pregunte al buen Germán mientras corríamos espavoridos por el viejo que salio furioso con una Máuser recortado en el circo divino de plaza España.
Me consumía de cólera en esa cama oscura bajo el crepúsculo espectral mirando ese paredón que daba al patio, era enorme, ladrillos expuestos al atardecer. De sus roturas y fisuras aparentaban una escena en cámara lenta sobre una de pelea de toros en su peor estado, moribundos y con piquetes en la espalda, sangre brillante entre las costillas expuesta al crepúsculo púrpura. La luna trasforma la noche sin hacer ruido alguno, nubes tristes merodea el cielo eterno y puro, ¿Qué sabrá dios de nosotros?