Tosió un poco y siguió hablando.
"Siempre esta hablando, pero nadie lo escucha, o nadie sabe que escuchar, mejor dicho no estamos preparado para entenderlo. Así nos engañamos fácilmente, nunca tuve otros ojos y si los tuviera, cruzaría esa laguna de mármol para tratar de escucharle. Habla sobre la pradera que los alpes franceses, le pregunte quien era, se reía y se reía, ¿acaso fui tan ingenuo en no escucharlo?. Recuerdo un día que me hablo con sus manos, yo no sabia que hacer y me escondí detrás de los soles de Saturno, pude entenderle con mucha claridad."
"¿Que te dijo?"
"Por favor, no seas ingenuo y escúchame, los arboles no hablan!"
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