Al cabo de un tiempo todo secreto se revela, se conoce. Mutua en deformaciones, viaja como un iceberg en el océano, se aleja y se deforma, se sutura de presión. Nos alejamos de una Verdad, damos la vuelta a la página y cambia a otra Verdad, cada hoja que volteamos la Verdad se escapa. No trato de proteger nada, tampoco conocerán lo que protejo, en aquel cuerpo no vale la pena discutirlo, no tendría sentido. No es difícil reconocer el caos que se hunde en el lago y pasa por mis oídos. No debería estar muerto, tampoco desaparecer, por el hecho que el caos nos sitúa en este lugar.
El Niño dibuja como lo hace todos los días, tiene los pies descalzos, el alquitrán le sube por los tobillos. Una niña se acerca desde la habitación de cables sueltos, mira la imagen que dibuja el Niño, levanta una ceja, se limpia los mocos con la mano, saborea un chupetín anaranjado, jadea:
-Eso es una mierda- el Niño mira el dibujo, el lápiz marrón se quedo sin punta, la mesa del papel habrá que pintarlo de otro color, el plato vació sobre la mesa sin pintar cubre la proporción de la hoja, el Niño responde enojado:
-La mierda no se mira, se come-
Hay personas cercas, pero nadie se aproximan, murmuran desde lejos, no tienen miedo, solo preguntan, los recuerdos vividos están tan cerca de mis ojos. El Niño echa a correr por la plaza, el viento levanta la arenilla fina que golpea sus débiles piernas, empieza a llover. Las gotas son realmente grandes globos de agua cayendo a su alrededor, se ahoga en la arena de plaza, a unos metros corretean algunas personas, se escuchan el Caos. Aparece.
-Quiero decir que no se ve nada
-Estas realmente ciego, pero ¿que hace en mi propiedad?
-Vine a escribir una carta, mira abajo…los hombres se torturan, se oyen los vidrios romperse.
-Termine la carta o tengo la obligación a llamar a la policía
-No te preocupes, mi tío es jefe de la 2da
-Debería dejar esa mierda
-Debería…
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