aún recuerdo los caballos
bajo la luna
aún recuerdo dar a los caballos
azúcar
terrones de azúcar blancos
casi como de hielo,
tenían cabezas
como de águila
peladas cabezas que podían morder
y no lo hacían.
los caballos eran más reales
que mi padre
más reales que Dios
y podían haberme pisado
pero no lo hicieron
podían haberme hecho cualquier cosa horrible
pero no lo hicieron
yo aún no tenía 5 años
pero me acuerdo;
dios mío qué fuertes y buenas
aquellas lenguas rojas que babeaban
desde sus almas.
Bellos textos. Muy buen manejo de la dialéctica.
ResponderEliminarUn gusto descubrir tu blog.
Saludos, Oriana
free as a bird
ResponderEliminar...seria lenguaje descriptivo...no le habla a nadie que responda...o si?
ResponderEliminarMe estoy poniendo al dia con lo tuyo chimba, keepin on goin´