Gotas ínfimas en aquellos rostros impregno de rabia social.
Roces amorosos estallan en guerras griegas.
Monumentos de injurias y mierda de palomas infectadas por el aliento nauseabundo de miles de mascaras tristes. El humo se asoma en cada rincón de la cuidad, purificando en odio y indiferencia.
Miles de personas que no saben donde disparar, terminan con espasmos fetales tras su blanco latente de carne y pelos.
Locales ambulantes de sentimientos fríos e insulsos, adoptan el papel de aparato renal de la ciudad. La misma que funciona como democracia dibujando un paisaje de desigualdad.
Sin caer en entupidos idealismo, ni una enfermiza utopía. La óptica y la razón se toman en un colectivo público donde el costo de viaje es de 1 peso con 25 centavos.
yo creo que tal vez todos deberiamos tomar un poco mas de agua.
ResponderEliminar