martes, 13 de enero de 2009

Necesito que todo vaya màs lento...

La oscura y débil noche sumergía sus estrellas en aquel mar azulesco. La espuma
del agua salada golpeaba mis pies desatando una especie de línea serpentina que
bajaba desde la nuca hasta la cintura. La arena, punzante, devoraba mis últimos
latidos. Hasta que una presencia femenina se hizo presente, y sin esperar nada
grito desde lo lejos, desde aquellos árboles.
-Joel!, ¡¿Donde mierda estabas?! Esa voz tenue e inconfundible.
-En una caja, Rita. Respondí.
-¿En donde? Pregunto mientras se sentaba al lado mío.
-Estuve encerrado en mi cajita china, encarcelado en mi propia tinta.
Rita prendió un cigarro, mientras el sonido del silencio se rompía tras esas
sórdidas olas. Muy atrás, por la ciudad, se escuchan los ladridos de algunos perros en aquellas casas pequeñas tratando de sentir ser escuchados. Ella rompe la oscuridad.
-¿Te sentís bien? Pregunto Rita, tirando el humo del tabaco por la nariz.
-Tengo un pequeño monstruo dentro mío que me dice "todo va a estar bien"
-¿Tenes un feto Joel? Se partía de la risa.
-juajua, no, Rita
-Y ¿Entonces?
-Siento como si fuera una gota de lluvia, y solo se que en cualquiera momento
podría caer del cielo y estrellarme en el suelo, desvaneciéndome en el pasto, y no
poder abrir mas los ojos.
-Seria hermoso dejar de ver esta mierda en que vivimos.
-mmm...seria muy fácil
-No hay otra forma?- vacilo Rita.
Dirigí mí vista hacia la mirada lucida y estridente de Rita y le dije en voz baja:
-Abriendo los ojos.

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