viernes, 9 de abril de 2010

Madre

La veo entre la oscuridad de mis pestañas
Arropando mis míseras, su cara enrojecida
de ternura, de sus ojos semi ciegos cae una
lagrima y me besa la mejilla
“ando algo mal”, si madre, algo anda mal

Mi cara se torna borrosa, de ya no
mirarme al espejo, “no te preocupe hijo,
yo te amo”, gracias madre, pero me
ha tocado marcharme, necesito una
vida nueva.

La madre se moja la cara con
el agua que gotea de la canilla
y sale, agarra el cántaro de flores
violetas y las riega, tan marchitas,
porque yo nunca las regué.

Sin pensar

El pequeño ratón se despoja de sus miedos y sale a buscar el trozo de queso que se había olvidado el hombre de ojos altos, teniendo en cuenta los ojos que destellan luces redondas, esperando con las uñas afiladas y la boca llena de rabia, con una gran sabiduría. En su diminuto trayecto, se tropieza con la caída de un gato anaranjado, una gran bota le golpeo el cuerpo. El ratón se paraliza y queda mirando la escena en colores grises. Ve a la bota yéndose hacia la neblina de su inconciente. Se aleja dejando el eco de la bota entre el pavimento. El gato anaranjado se incorpora y suelta un maullido de lamento. El ratón se acerca un poco:
-Los ojos de los humanos son tan altos que es difícil de mirarlos-. Asistió el ratón. El gato se lo quedo mirando, procesando las letras, de repente un gato más pequeño y de un color marrón, sin pensar en lo que decía el ratón, asecho con sus garras al ratón, le perforo la yugular y el pequeño ratón dejo de moverse.

jueves, 8 de abril de 2010

Atrapado - Charles Bukowski

No desvistas mi amor
podrías encontrar un maniquí:
no desvistas el maniquí
podrías encontrar
mi amor.

hace mucho que ella
me ha olvidado.

se está probando un nuevo
sombrero
y parece más
coqueta
que nunca.

ella es una cría
y un maniquí
y muerte.

no puedo odiar
eso

ella no hizo
nada
fuera de lo normal.

solo que yo
la queria.

domingo, 4 de abril de 2010

Solo lo pense diez segundos
y me dilui en aquel agujero
de tonos inexistentes
tan infinito como las palabras mismas.
No es cualquier agujero
es aquel agujero donde quiero estar
sin ayer, sin mañana, con un constante
presente eterno.

Tal como una araña de color chocolate
esperando que algun rayo de sol
se enganche con ella, si pudiera volveria
a levantar la luz que ilumina tus dedos,
estallando en las uñas rojas que, desde ahi,
cae la tibia arena.

Esperando como ese pequeño gato gris
saltar de la ventana hacia los ameneceres
que reflaja mi rostro
como las manzanas verdes rodan entre
las raices expuestas del arbol que crece
hacia nosotros, igual que crece cada llama
dentro de los diluvios de febrero.

Fume de tus flores, y decide seguir ahi,
aunque los pajaros lloran lagrimas violetas,
porque ese agujero me enseño a ver
donde nunca imagine que veria.

Si existe algun lugar donde
quiera estar es dentreo de aquel agujero,
tocando cada estrella que este delante
de mis ojos abiertos.

viernes, 2 de abril de 2010

Un segundo para mirar

Hoy es otra noche de neblina en el cielo. La luna trasluce de un color amarillento, algo borrosa. En el contorno a unos centímetros, de mi vista perdida, un aura de colores verde y violeta se distorsionan con el tiempo. Desde el balcón mas chico puedo ver la oscura calle que rompe en el pavimento. Al frente un deposito de autos mutilados, quemados y envejecidos. Desde ahí se oye el ladrido del perro y las ratas chocan sus dientes en el metal carcomido por la oxidación. Desafortunada mente, el colectivo linea 22 posa delante de mi puerta, dando una gran penumbra sentimental, con un gran golpe en el lado izquierdo del conductor. Es una noche como cualquiera, pero la diferencia es que hoy estoy del otro lado de la penumbra, y veo las guillotinas que dibujan un misero dibujo en los rostros de las personas que caminan por acá.

Los pies de la niña



En algún lugar, en los campos de cerezas
corre la niña de zapatos rojos
me ha robados algunos dedos
los había encontrado enterrado en la arena
da saltos y giros, como una calesita
echa de espejos opacos,
en una vieja orquesta, de tigres y osos vagos

Cuando, al fin le sostuve la mano
y le pide mis dedos, suelta una lagrima de colores
y dice: "así será mejor"
sigue corriendo dentro de las flores de hedor brillante
el viento cálido aplasta a los pequeños unicornios
se mueven en espasmos trasluciendo la arena.
Los titeras de mano saborean las pieles
de terciopelo que llueve de sus ojos.

Los pequeños rayos de sol caen en declinación
iluminando vagamente las espaldas `de las palomas
en el ombú y al gato que lame sus uñas
en la ventana de vidrios opacos
una noche duro diez segundos, y pude ver
varias estrellas detonando diluyendo
los pies de la niña de zapatos rojos.

Buitres - Franz Kafka

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.
Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba