He escuchado chillar tus dedos en el aire, en la mariposa decrepita y somnolienta por el mar que se contrae en cada vez que los peces aprietan los ojos contra sus parpados transparente.
Una ola sucia, una aleta vieja de pez moribundo sobresale del mar de mierda, que flota con delicadeza entre las burbujas negras. Debería a ver un punto luminoso en cada personas en todos las luces de los días, al igual que un gato esperando por la próxima nube gris para saltar, entre ese especio entre los pulmones que declinan como una bolsa de residuos. En un día húmedo con espesa llovizna, la arena es punzante para los pies, el aire huele a rama quemada, mientras los niños juegan en el charco que ríe en su profundidad.
ojo con la rama kemada ¬,¬
ResponderEliminar