
Volvia a callarme, como nunca hago, pero ¿no todos necesitamos hablar en silencio?, ese hermoso sonido en nada. La falta de comida, ha debilitado los brazos para dar un simple abrazo, y ni siquiera es necesario correr, la sombra siempre acaricia mis pies, la lluvia mis hombros y la fatalidad de ser un hombre en su cueva, construida por mis propios huesos. Como una tortuga, carente de velocidad, y si alguna vez se siente amenazado se esconde en su caparazon, y deja de ver lo que pasa a su alrededor o del cimiento que se cae sobre el. Siempre supe sobrevivir de noche, aunque mis ojos mientan y aparezca un sol radiante y volvere a despertar a las horas que los dedos se sequen y los pastos se derritan, como una vez me paso, derretirme por quedarme dormido, en un sueño que esperaba la musica de las estrellas, eran los ocho de la noche, me tendria que haber despertado un poco mas temprano, para tomar el colectivo y que me lleve a lo que me haga mas facil sobrevivr, un manso oceano. Corria por el pasillo hacia la calle, en el camino todo se derretia, es tarde, ¿adonde mierda vamos al dormir?, aveces quisiera no dormir, para poder hacer lo que hago siempre, sentarme y saborear mis dedos en la garganta. Las plazas se derretian, los edificios, el odio, el amor, las pesadillas, los sueños, las estrellas, los mundos que no son mundos, Dios tomando un sorbo de sangre. Seguia tratando de que el vaso no se derritiera en la mesa y cayera como papel picado, un segundo para el otro, la pared se desvanecia y volvi a abri los ojos, el sol caia en el ventanal del patio, era temprano, solo fue una pesadilla, dejmos la vida donde la mariposa crezca con mas rapidez, y vuelva a nacer de nuevo, con distintos ojos y dedos.
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