¿Hay que poner un nombre a los personajes en historias que nadie recuerda?, pero vale aclarar el nombre de ella, Verónica, que nunca dice una palabra, ya que solo son letras.
Esa mañana radiaba un sol horrible, la temperatura subía a los 40 grados. Los ojos del hombre se derretían en los sabanas que se consumían en llamas. Abrió los ojos, la luz de las ventanas absorbieron las piernas cortadas, fueron mutiladas por sus propias manos, pero siempre supo que fue otro ser. Golpeo la pared con el puño cerrado, salto un poco de pintura triturada y dejo la marca de los nudillos por la sangre. De su garganta surgió un vulgar sabor a vomito, se precipito de saltar de la cama e ir al baño, pero no llego, vomito en la habitación que rara vez dormía. El gato negro echo un vistazo al vomito, se acerco y robo un pequeño bulto de comida de la noche anterior, se escondió en unos de los rincones oscuros y se lo devoro, el hombre echo a reír y luego lloro unas horas. El sol bajo un poco y se poso en las flores marchitas que mueren en lo alto de la habitación, el hombre lavo las ultimas lagrimas y decidió a limpiar toda la habitación. Primero el vomito, luego el baño, la cocina y el comedor, puso a lavar ropa y la colgó en la terraza a secar. Busco unos pesos, la llave y salió a la calle, no saludo a nadie ni miro a nadie, subió unas cuadras hasta una florería, compro unos jazmines y malvones, dejo la plata en el mostrador y se fue. Volvió a su casa y las planto, tiro las flores viejas y puso las nuevas. Siguió limpiando la casa, el sol seguía bajando hasta posarse en los pétalos caídos de las plantas marchitas que hace minutos había tirado. Se fue a bañar, se vistió con ropa deportiva, junto unas cosas en la mochila, antes de irse, arranco un pedazo de papel de un cuaderno y escribió: "Verónica te amo...llamar a este numero 43626529...", se lo guardo en unos de los bolsillos y salió. El sol no picaba como antes, camino unas 40 cuadras hasta llegar a un hermoso parque; una fuente de cemento fino e agua infectada, una plaza, niños rosados jugando en la arena. Se sentó debajo de un árbol que da buena sombra y que do ahí unos minutos, no sabría decir que estaría pensando exactamente, pero su cara es semejante a un muerto, mirando el techo llenos de moscas dentro de una morgue. Saco de la mochila una soga, con un nudo redondo, esperando un cuello frágil e idiota. Se levanto y cruzo la gruesa soga en una rama resistente, una pelota le rebota en el pie, gira la cabeza y un niño de 8 años se aproxima a agarrarla, el hombre se le queda mirando y trata de sonreír, el niño agarra la pelota y se aleja unos centímetros, el niño pregunta:
-¿que hace, señor?
el hombre sube al árbol y se ata el nudo en el cuello
-es un juego que invente recién, todos ganan, tiene un principio y final. El final es muy abrupto-
El niño sonríe y hace rebotar la pelota
-¿puedo jugar?
-me temo que no, es solo para un jugador-
-esta bien, pero me deja ver como se juega-
-como no-
el hombre se abrocha el pedazo de papel en el pecho con un alfiler y luego de cerrar los ojos salta del árbol, la soga se tensa y desde su garganta larga un hilo de sangre que cae en la cara del niño. El hombre se retuerce en espasmos. El niño, en la desesperación, se endurece y empieza a gritar, tiene el ojo lleno de sangre coagulada, las personas empieza a amontonarse, un viejo tapa los ojos del niño y lo aleja del árbol. Algunos muchachos ayudan a levantar al hombre de las piernas, pero los cortes del otro ser, sacan algunas lenguas de sangre que dispara hacia las caras de los muchachos limpios. La cara del hombre se vuelve violeta, se deja de mover, sus ojos produjeron un oxidado sonido que se escucho en todo el parque. El pedazo de papel se cae por todo el fatídico movimiento del hombre, es arrastrado por el viento seco, hasta no se adonde, una mujer llama a la poli, un tumulto de personas rodean al hombre, le sacan fotos con sus precarios teléfonos celulares. Después de varios minutos llega la poli e esparce a la multitud, colocan la cinta de precaución al rededor del árbol y llaman a la ambulancia. El sol cayo por completo y la luna baja, se posa en la sangre seca que yace en la tierra. Esa noche Verónica salío con su hija al cine, luego fueron a comer a un restaurante y se fueron a dormir, la hija dibujo muchas hojas y arranco flores del patio, Verónica, mientras permanecía acostada, miraba la rama seca que se posaba en la ventana.
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