he visto las mentes mas furiosas que nunca vi
y las manos caen por el frio y por la oxidada
lluvia que se diluye entre el fuego y el papel,
Obsesionado por la pureza del sonido
he visto las botellas mas brillosas
que mi mente tal como esta, se separa
del cuerpo, tan tranquilo como las
sanguijuelas antes de penetrar alguna que otra vena
que sigue colgando en los nervios sin sentimientos
he olvidado los ojos furiosos del padre de mi hermano
me pareció gracioso, tuve que romper otra flor en mis manos
congele el desierto, y pude hacer arder los glandes glaciares
pude mirar mis ojos ante el espejo, y sentí que me mienten
otra vez, me duele los dos corazón, mis dos pulmones,
otra vez me ahogue en el humo del cenicero quemándose
con la flor marchita, de nuevo olvide donde guarde el
encendedor, y tuve que robar un rayo del sol, también los
rayos de la luna sirven para estas ocasiones, un tinto en mi cabeza
el agrio sabor a cerveza, o el denso humo de la neuronas marchando
hacia los eléctricos relámpagos mudos que saborean mi cerebro
es una vez mas, ese beso, otra vez ese beso que guarda el alma
perdida, ese beso, que saborea en la profundidad de su vacío.
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