Voces muy calladas perdieron sentido,
y el verde inundaba un azulesco cielo,
sin discusión, a lo lejos sus mentes
perdidas en el desierto, en las ciudades
carentes de pavimento gris. Aca y allá.
Toda realidad termina en mis oídos
bajo luces rojas se mezclan
impacientes vacíos.
Luces blancas pintan cadáveres lucidos
destrozados por el tiempo. Bajo una luz roja
inmortal como las voces muy calladas.
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