Dejarse llevar hacia esas pequeñas estrellas distantes,
absorbiendo el ego hasta unos lentos y sórdidos latidos.
Destrozar el tiempo y espacio en pequeños trozos de papel picado.
Rayas de colores después del despertar rompen en un sueño onírico
volviendo luego de unos minutos al eterno sueño lucido.
Tratando de olvidar la realidad para enfrentar
otro mundo denso y surrealista de pequeñas hormigas negras
observadas por una lupa sucia que sostiene un nefasto
tridente de mentiras y repugnancia.
Flotando en un mar de ilusiones ópticas hacia un jardín,
rodeado por el sol y brillante por las gotas del mar,
con árboles de dorsos humanos sosteniendo en sus manos una hamaca roja.
Pausa en un telón negro con pequeñas bolas de colores
arrojadas por una brisa fresca.
Devolviendo realidades con pelos pubicos hacia un techo blanco y sucio por la humedad.
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