De un segundo para el otro, deje de mirar las nubes que golpean el cielo celeste, están hinchadas y caminan lentamente. El sonido de las olas al romper en la arena me mantuvo suspendido, aislado de la playa y de todas las personan que inunda el vasto panorama. Me pare y empecé a caminar en la arena, recuerdo haber dicho algo, pero ese momento se esfumo de mi cabeza, desapareció cuando me dispuse a caminar. La arena calida, sabor a sal que inunda mi cuerpo, lo traspasa y exploto en miles de piscis salpicando en el charco que ríe a carcajadas. Las dunas ya habían pasado de mi camino predilecto, en un eterno retroceso mental ¿A donde debo ir?
Tenía la idea de donde, y toda la historia imaginaria se reproduzco en el costado derecho de mi vista, pero en el pie de la puerta la historia se queda, y nada sucede. ¿Era por eso que decidí ir? Para terminar la historia dentro de mi cabeza, una posibilidad debe de haber. Algo me preocupa. Si durante que pensé un desenlace para la historia de la puerta, todo eso fue mi cabeza recordando que tenía que hacer en el pie de la puerta. ¿Esto será un pensamiento mío? ¿Yo seré un pensamiento de mi imaginación?
De mi asombro veo una puerta en el final de la arena, y veo un hombre en la oscuridad de adentro, un balde de agua a un costado de la puerta, trapos sucios al sol.
-Sos persistente ¿no? -habla el hombre. -el piso ya esta seco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario