viernes, 10 de septiembre de 2010

Ver para creer

Me sentí algo melancólico, ese día,
era una mañana de martes.
me levante con resaca.

La sombra que produce la pared
me dio gran dolor
de cabeza. Subí a la terraza
a tomar algo de aire.

Me tire en la silla, que descansa
en la lluvia de calor que da el sol.
ese día ninguna nube paseaba
por el cielo.

"¿Acaso nadie ve esta distancia?"
pensé,
tosí,
"Si nos ven de lejos pensarían que
estamos perdidos en la locura
pero si no nos ven solo piensan
que estamos ahí,
carne arrastrándose por una
gota de agua"

En la vuelta de la esquina
el manzanero termina de pudrirse,
ruedan manzanas por todos lados.

Me levante para oler una flor,
de una belleza jamás antes vista
intensamente roja, me acerque.

Pero una garra de felino
me rasguña la cara.
Luego volvió dentro de la maseta
dentro de la tierra.

Vi las gotitas de sangre
sobre el suelo, bañado por el sol
y algunas mas dentro de la maseta.

!Mierda, el maldito gato difunto
me araño la cara!, grite,
retrocediendo algunos pasos.

Recuerdo enterrarlo acá
un día de diciembre,
me sentí confuso
por el echo de que en su
lecho de muerte se despierte
para tan solo rasguñarme.

Pero eso no importo, no importo pensarlo
ya que la confusión y la sangre te bloquea
cada pensamiento racional,
lo mas cercano es una especie de ira.

Decidí desenterrar al gato
y tirarlo a la calle, sin dañar
a la flor que nació en el.
¿los muertos necesitan flores?
¿un gato muerto necesita de algún
tipo de misterio sobre su hocico?

Baje a buscar la pala,
todavía la sombra que da
la pared me hace doler la cabeza.

Trate de subir la escalera,
pero la pala pareció por el momento
de una tempestad, que hacia cansarme
de una forma excepcional.

En los primeras tres escalones
me sentí débil de piernas y brazos
la mente se desvanecía.
Los siguientes tres escalones mis
ojos empezaron a cerrarse,
me sentí somnoliento.

Llegue a la terraza con gran
esfuerzo pero estaba agotado
con la necesidad oxidada de dormir
me incline sobre la maseta
intente...

pero mi cerebro se desactivo por completo,
eche un gran bostezo y me tire a dormir
el gato desde lo profundo de la tierra
pareció ver toda la secuencia.

Me desperté por las luces
de los días.
me sentí melancólico.

Mire la maseta vacía de tierra,
la flor impregnada al suelo
por el sol, ya muerta.
el gato había escapado
mientras yo dormía.

Ya era tarde para meter la flor
de nuevo en su maseta para que siga
creciendo.
Hundí completamente la flor, el tallo,
y las raíces y la sepulte con la tierra
que había en el suelo.
la maseta se había quedado
sin su belleza peculiar.

Tosi un poco, me senté en la silla
el sol parecía apagado.
ya se había ido una vez mientras dormía
y lo puede hacer de nuevo
destruyendo
todo mi jardín
que nunca
llegue
a regar.

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