viernes, 9 de julio de 2010

Tenía la oportunidad de oler cada gota del mar,
salpicando constantemente en la arena.
Todo proviene de la cabeza, como un as de luz,
una larga línea sosteniendo una especie de ojo azul.
Un rayo mudo rompió una de las arterias de la realidad,
produciendo un murmuro, "no lo veas".

Esa noche dormí con las ansias oxidadas, casi cadavérica,
de un soldado vencido, luego de alguna guerra por el universo.
¿Que me ha pasado?, mis ojos son siempre los mismos.

Oí que en los mares del Indico, un unicornio
se lo llevo una llamarada producida por sus
mismos ojos, en una noche de luces boreales.

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