
No es mas que el mismo universo pero sin tiempo transcurriendo en nuestros ojos. El tiempo crea pero a la vez destruye. Agujero negro, sin cambios, sin movimientos elocuentes de nuestros problemas biológicos. Sin verdades absolutas, sin leyes astrales, irreal, materializado en quistes de supernovas. Escaso de un mañana y de un ayer, palpitando constantemente en un presente absoluto.
Volví a sentarme luego de fumar el último cigarro, la ceniza parecía no caer del mismo cigarro. Veía el reloj moviéndose en un simple círculo, tal como un anillo. Esperaba que la noche pasase, sentado, fumando, esta vez si es el último cigarro.
Desde acá se ven algunas estrellas, casi invisibles, tenues por las luces industriales que se elevan hasta el ocaso. Ya no podía esperar mas, las agujas del reloj cayeron al suelo, tenia algo de Amanita en unos de mis cajones. Las hojas de la realidad seguían su curso como un libro abierto. Solté el cigarro y salte intentando de algún modo llagar hasta a unas de las estrellas. La primera vez no alcance el metro del suelo, la segunda vez sentí deshacerme de mi cronos, entrecruce mi alma con una de las estrellas, alcance tocarla y exploto. Se contrajo con su propio peso y creo una luz más brillante que el sol, se hundió en su punto, tanto como mis ojos cerraron, diluí mis gritos en el polvo estelar que escupió la estrella al explotar, la piel se empezó a estirar, y luego nada.
Abrí los ojos, el sol pegaba en mis parpados, ¿todo fue un maravilloso sueño?, o tan solo una alucinación creada por Amanita. Me levante, el reloj marcaba las once de la mañana y seguía su curso, lo agarre y lo estrelle con el suelo, este se empezó a desquebrajar, una luz radiante salio de lo profundo del suelo, sentí tal fuerza empujándome hacia el agujero, cada parte de mi cuerpo se contrajo y explote, luego nada.
La lluvia me hizo despertar, estaba en el mismo lugar, tirado, me repuse, quise ver la hora, pero el reloj y los pedazos rotos no estaban. Relámpagos mudos rodean al mundo. Salí afuera, no había nada, un pastizal en ruinas olvidadas. El aire olía a tulipanes, mi cuerpo vencido por el tiempo me hizo caer de rodillas. No sentía las agujas pasando por la magia de la vida, el deterioro y la creación había llegado a un punto definitivo en donde ningún camino los cruzase. El espacio físico se había derretido con la implosión del tiempo. A los lejos veo una silueta, parece que el también me vio. Nos acercamos mudamente. Con algo de timidez me da la mano, pestañea hacia los costados, la imagen es la misma, o en su realidad, no hay imagen latente.
-¿Sabes que hora es?-
Me quede mirándolo, algo confuso…
-Es que estoy esperando a alguien y no se si llegue tarde o temprano-
Totalmente empapado por la lluvia que no cae, moví la cabeza en sentido de negación, el hombre se aleja sin alejarse. Me tiro en el pasto, veo algunas estrellas a pesar de las nubes. ¿Algunas vez nacieron o siempre estuvieron así tal como una imagen repitiéndose cada segundo?, si este es el universo sin tiempo, ¿Cómo que estoy tan solo? ¿No hay nadie más? Cerré los ojos y dormí. Soñé que me despertaba en mi casa, la luz del sol caía en mis parpados, el reloj marca las once y algo de la mañana…un relámpago me despertó, sigo en el mismo lugar, eternamente atrapado sin que el reloj marcase la hora en que despierte de esta horrible pesadilla.