domingo, 8 de marzo de 2009

Esperan...

Tranquilidad, nos sumergió en una sensación natural igual que las sanguijuelas.

Hoy a la tarde le dije a mi hermano “cuidado con los taxistas” y las vista se confunde las letras en vientos abrazados junto al despertar del océano.

“Se fuma la realidad”. Se acostó en el respaldo de la silla, deseaba desaparecer…desaparecer en aquellos sonidos olvidados de cuerdas rasgueando el pavimento de las calles.

Me entregue sin esfuerzo a ese turbio río de burbujas, me rindo en sus piedras grises, como un regalo que rebalsa un vaso tras al anochecer de un día caluroso. Un hielo celeste desaparece en el río.

Ese hedor a limón me atrajo en un estado neutral entre la vida y la muerte. Ese gusto agrio a cerveza en la canilla que desemboca en lluvia de espejos que da la espalda a la puerta del baño. El baño estaba sucio y el corazón roto.

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