jueves, 5 de febrero de 2009

Perfume De Babel

¿Dios, si creo en Dios? dijo susurrando y con un tinte irónico.
Ahí me encontraba, (por primera vez) indicadores de salidas, instrucciones para el pasajero de seguridad, uso y mantenimiento. Las azafatas que repiten constantemente las mismas palabras perdiendo la gracia de ser ellas. Centenares de personas que, por alguna razón, creo que todos estamos perfectamente conectados por una soga atada al cuello, estirándose cada día mas. No todos los días se viaja en avión, motivo para un nerviosismo latente.
Es unos de esos viajes para meditar, para condenar a la cuidad. Un lugar donde me pueda acostar en el pasto sin problema alguno, observar millones de estrellas y dormir con un silencio que invita a los mejores sueños.
Tenía un poco de intolerancia a los aviones, solo por ser aviones. Mientras las azafatas me indican donde sentarme no tenía ninguna sensación de miedo o ansias, sino como cuando tengo acidez (una pequeña llama adentro del cuerpo que sube y baja). Las puertas condenaron mi última respiración de aire natural, y en ese instante una paranoia surgió con un pensamiento de encierro. Un ataque de claustrofobia siempre complica las cosas. Trate de no desesperarme, todo lo tenia en la mente. Salte de la silla y empezó a caminar lo mas normal posible, buscaba el baño, pero la confusión del momento me llevo a la parte delantera del avión hacia la cabina de comando. Del mismo se escuchaban risas de una mujer y de varios hombres. Me acerque para escuchar (no por ser chismoso, pero ¿quien no asomaría la oreja cuando hay abundante risas minutos antes de un despegue?) una charla horriblemente desquiciada aproximo a mis oídos:
-...parà, parà, parà... ¿hay uno soltero te que interesa?-dijo unos de los hombre, con una voz gruesa y clara.
-si, si- dijo la mujer en voz semi baja.
-¿Ese el que estas realmente prendida?- pregunto el mismo hombre.
-si, si- repitió la mujer.
-pero, ¿no me dijiste cual es?
-no lo conoces, no es de acá.
-ahhh...ok, ok....y después me pagas a mi, "con este viejo también"
"¿En donde mierda sacan a estas personas?" pensé
siguió la charla;
-Este viernes viene Carlita, una semana a casa- dijo la mujer.
-Epa!!!...ahí pueden hacer la cena.
-dale- Dejando caer una simpática risa a los ojos de cualquier depredador.
-Listo, estamos invitados, ya esta. Dijo el hombre. Y los otros aceptaron la invitación.
La mayoría de nuestras conversaciones son intrascendentes, vulgares, efímeras. Filosofamos sobre lo que sabemos y sobre lo que aparentamos saber.
Ya no sentía el shock de minutos antes, así que me fui a sentar. La misma voz de la charla se hizo presente en el avión: "Señores pasajeros, buenas noches. Les habla su comandante Gustavo Weigel. El navío 3142 despegara en minutos al destino de Córdoba." Segundos en silencio. "Por favor abrochensen sus cinturones de seguridad, muchas gracias". A lo lejos, el señalador del cinturón apareció como la primera estrella al atardecer.
Silencio. Luego las turbinas tomaron fuerza, el sonido aparecía como la luna transformando la noche. No emitía mucho ruido, tampoco molestar. La nave acelero, tomando una pequeña inclinación para despegarse del pavimento. El reloj marcaba las 20 horas con 54 minutos. La turbina derecha echaba un pequeño ruido perturbador. Luego una pequeña explosión, como el de millones de cristales rompiéndose surgió a la deriva. El sonido era tan real como en las peores pesadillas. De la turbina salía humo muy oscuro y una pequeña llama detrás de ella. La realidad deformo como en tanto lugares. No era más que miedo y desesperación. Por alguna razón nadie estaba llorando. Algunos buscaban en el pasillo una salida inexistente, otros no expresaron movimiento alguno, solo se endurecieron en el asiento, tratando de entender el panorama. Pero sin embargo, esos pensamiento generaban un fisura en el consiente desatando una próxima locura nerviosa desgarrando con las uñas, piel y pelos en carne viva. Yo estaba inerte, mis ojos reflejaban una muerte irreal, ya no me importaba si me doliera o no. La turbina izquierda exploto en una bola de fuego, pudriendo las personas de esa zona. La nave declino cayendo con la punta hacia delante. Todos caímos. Me mente envolvió en blanco. Algunos cuerpos invitaban al festín, carbonizados y llenos de ampollas rotas. El avión raspaba el metal, aumentando aun más el calor. De repente un ruido enfermizo provenía del fondo del avión. El tanque de combustible había explotado, dejando un mantel de fuego que devoraba el metal y a las personas. MI oído omitía una línea aguda, solo eso escuchaba. La adrenalina me produjo una visión lenta y confusa. Me desabroche el cinturón como pude y me pare, buscando alguna salida. A todo esto el tiempo fue de 6 minutos, un récord en la empresa.
El piso era un montón de gente agonizando de locura, lentamente. De atrás provenía una manada de gente, escapando de las lenguas del fuego. Salte entre los cuerpos, y empecé a esquivarlo, yendo hacia unas de las puertas de emergencia. Una mano detiene mi curso desesperante. Una señora que tenia un bulto de algo vivo entre las manos, me dice "¿Dios donde esta?", la mire y no le pude decir nada. El avión freno abruptamente, la señora cayo golpeándose la cabeza con un asiento matándola al instante. Asome hacia donde estaba ella, todavía tenia los ojos abierto y la nariz le sangraba. Encontré la puerta de emergencia (no debería buscarla). No miraba hacia ningún lado, solo en la perilla de la puerta. Intente abrirla, pero los cuerpos fríos me lo impedían. Eran muchos, así que, empecé a barrer...si barrí los cuerpos que me impedían abrir la puerta. Era difícil como el abrir los ojos la mañana siguiente (si es que salía vivo de acá). Un tobogán inflado salió disparando hacia el piso. Ayude a ayudar a algunas personas hasta que la situación me impedía seguir ahí. El sentimiento era muy impuro, como al de "nacer", como la primera vez entre sangra y confusión. Pise el pavimento y empecé a correr a uno 20 metros me detuve y mire hace el avión, todavía iban saliendo gente. No llegaban ambulancias, los bomberos accionaron rápidamente pero le fuego ya había alcanzado la totalidad del avión. Varios minutos después pudieron apagar las últimas llamas. Todavía no había ambulancias. Muchos murieron por la desesperación.
Cielo de nubes negras y metal hirviendo. Oscuridad gris. Buscan vidas entre las cenizas, que estas mismas contemplan plástico derretido como sangre coagulada llenas de toxinas expulsando humo negro creadores de fantasmas dóciles y estúpidos que cuelgan en los cuellos de aquellas personas como pierdas en la arena...¿eso responde tu pregunta?.

5 comentarios:

  1. te felicito de verdad esto me gusto bastante, esta logrado y bien pensado

    no podes decir que escribis mal o algo asi

    bien usada la Mind

    por alguna razon creo que tendrias que leer a J. G. Ballard

    yo estoy leyendo a Cronin (?)

    nos vemos

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  2. crees o no en dios al final?jauajja


    re bolo!


    re copado!


    muy atrapante..no podia dejar de leer.


    muy impactante.


    segui asi (y).



    tenes un muy bien 10!


    juaja,como si yo fuera maestro..

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  3. 1ero: Dios como lo conocemos los cristianos al menos no existe :D
    2do: Porfavor chimba flashero segui haciendo escritos asi :D

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