martes, 7 de diciembre de 2010

Alguna vez...

Alguna vez lo tenia que contar
sobre la mesa de una habitacion
que se caia a sueños,
un pequeño raton pasa por debajo
de la mesa, nadie anuncia su visita.
Carmela hablaba de un viaje terminal,
en un terreno conocido cmom la misma tierra,
es aquel mundo en donde se destruirà.
Pero la arena le venia bien a los ajos y en los
labios que se rompian al comer una manzana.
Twnia flores de celofan sobre la comada,
un libro de Kafka, algunos poemas de un viajero
unos aretes artesanales y un chile de la noche anterior.
En el silencio de sus visitantes humanos, en la mayoria, el
raton irrumpe sobre la mesa con el sonido espectral de una taza
de tè quebrandose en el suelo. Carmela se paralizo en la mesa
y cayo en la misma. No respiraba y los petalos caian solitarias
en el aire. Las amigas seguian silencio. El corazon
de Carmela se habia detenido ya hace varios minutos, y asi seguia
ya hace mas de 18.250 dias bajo las hojas secas del arbol que emerge
de sus pies.
Alguna vez lo tenia que contar sobre la mesa de una habitacion
que se cae de sueños del cancer pulmonar que la atraia a una muerte
proxima. Pensaba en la eutanasia pero tenia miedo de recordar toda
la eternidad lo ultimo que pensaria luego de desaparecer.

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