lunes, 22 de noviembre de 2010

Circuitos vencidos

Solange levanta la cabeza del suelo, busca algo entre la miseria y los papeles quemados de la noche anterior que yacen en la mesita de luz, entre ellas botellas de vino y paquetes de cigarrillo vacíos. La veo sostener algo entre sus dedos oníricos, mientras me enfoco alrededor de palabras vacías dentro de mi cabeza, tan ausentes como acciones sin efecto. Hay un cigarro extinguiéndose en el cenicero de papel. Escucho el fuego carcomer la cuidad, con todos ustedes quemándose también. Charlando sobre circuitos vencidos, odiándolos hasta hacer sobre descarga. Sabes que me vuelvo loco, por fuera lo disimulo tan bien que el sol me parece tan aliviador. Las chispas se derraman en el cuarto, es chico, huele a orgasmo y sudor. Solange mira desde su profundidad, veo el filo sobre mi cuello…pero sin tan solo es una sombra de alguna rama vacía que se refleja desde la ventana. De ahí un pájaro se posa, oscurece mis ojos mientras que la mirada de Solange se eleva mostrándose detrás de las sabanas. Luego el pájaro se va, lo veo como desaparece en la noche y la ramita yace ausente, fría e inmóvil, de vez en cuando un viento oscuro la mueve levemente. Hago una mueca, y digo sin voz:
-Esas personas no me gustan para nada, ¿le has visto sus palabras que no bailan?
-Vos siempre tenes algo que decir, sin vueltas y con una verdad en común.-Dice Solange dándome lo que sostenía en sus dedos, no veo que es, digo:
-No es verdad, son interpretaciones diferentes por ojos ciegos, mis palabras son prematuras y sin magia, ¿acaso tus oídos están hechos de barro?, olvida mis palabras, no son tan cristalinas como parecen y además se envenenan fácilmente.
-Vos siempre tenes algo que decir, sin vueltas y con una verdad en común…

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